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ALGUNOS HAIKUS

Soy yo y el viento cuando inhalo la luna de un solo trago. ................................. Silencio frío de encontrarte despierto al prender la luz. ................................. Supe que el beso era el comienzo ingenuo de nuestro olvido. ................................. Redondo rulo que espirala la entrega de mi mareo. . BREVE REFERENCIA El Haiku es una de las formas poéticas más conocida de la poesía japonesa. Tradicionalmente está formada por tres versos de cinco, siete, y cinco sílabas respectivamente. No suelen tener rima, y con frecuencia abordan temas importantes como la naturaleza, la vida y la muerte. Es una forma predominantemente nominal, de expresión sencilla y concisa. El haiku clásico es una apreciación directa de un acontecimiento, a menudo trivial, que llama la atención del poeta, el cual lo espiritualiza y eleva por encima de su pequeña trascendencia. Es la esencia concentrada de la poesía pura. El haiku también se ha hecho presente en tierras sudamericanas. Es...

LA DANZA MÁS ANTIGUA

Sutilmente, me disfrazo de conquista. Cuatro veces desde cuatro ángulos. Mi cuello intenta tu mirada tu piel me siente de reojo, y el perfume que me vende gira en círculos mareados buscando tu ombligo. Reteniendo mi deseo moldeándolo translúcido, intento no mirarte. Y me pierdo en la obviedad más profunda del anhelo. Traicionándome a mi misma. Me agrede el silencio indesifrable de tus dientes, que no besan ni muerden . Sonríen. .

SONETO IV

Hoy supe que el silencio era tu ombligo. O esa costumbre de besarlo cuando se distrae su cosquilla, aunque obligo a que despierte y me mire, gritando la impotencia de embriagarse. O puede que el silencio sean tus manos, bajo la flor que dibujan para que quede en mi vientre, aún cuando sé que el tajo de mi blusa es alto. Y la gente mira. Nuestros silencios se comportan poco. Cada vez menos. Y sé que si el loco temblar de tu aliento, fuera mentira en mi pecho. Si callaran la cruda fe del silencio, quedaría muda.

SONETO III

Hoy me desperté en completo silencio. No era la sábana huyéndole a piernas húmedas, ni el frío. Era silencio de jazmines, recorriendo con tiernas espinas el sudor de mi cuerpo. No era tranquilidad. Algo quemaba, como le quema el agua al pez en la primera sombra, y sigue nadando su lomo lunado. Llorando placer y erguido sobre lágrimas. Así solo aumentará el vicio que lo entierra en el fuego. ¿Tendrá sabor a pez mi silencio partido?. Entonces tomé conciencia, y tu mano temía perder mi cintura. En vano.

SONETO II

Si me amaras leyendo entre mis ojos la duda, la tristeza, el dolor seco de saberte ausente esos días rojos en que me arrancaste el pudor. Peco al amarte, y peco al dolerme mi amor en tu mirada. Por no querer entender su distancia ida en mi cuerpo, el sabor vacío que sus labios besan solo al ver mi llanto. Puede que hoy quieras calmar ardores y sangrar mis penas, sepultar bajo mi piel tu espada y regalarme el frente de tu cuerpo. Pero yo estaré buscando escuchar tus ojos, y dudaré el sabor de tus manos, al amarme.

SONETO V

Bajo la curva triste de tus ojos resbala mi lágrima. No la tuya. Temblando tus penas. En mares rojos que saben morder, filosos, sin que huya mi beso. Tragarme. Trepando sobre el control de mis esquinas. Sabiendo lo aparente de su calma. El pobre grito que no fue a tiempo. Cayendo sola en tu cuello, mi lágrima, supo la sal de tu gemido. Su miedo. Buscó el fondo de tu entrega. Donde agrupo mi celo para descansar. Atada fría a la línea que define triste la caída negra de tu mirada. .

EL MÁS ROJO DE LOS SALUDOS

Irrumpiendo en dos mundos tan antagónicos como simétricos. Ambos cerrados por bocas ahogadas. Vueltas y más vueltas de rutina ganando sus cuellos. Irrumpiendo en esos huecos dormidos. Casi sin aviso. Asustándolos. Llegó a las dos de la mañana la pasión. Un sillón la sostiene en la longitud tensa de su cuerpo. Alguien le avisa la llegada de un huésped. Se incorpora. Corre al baño. Repasa sus ojos. Ojos que no entienden el temblor. Ella tampoco. La televisión desaparece. Lluvia dentro y fuera de su calma. El camisón es corto. Las piernas descubriéndose desnudas buscan una manta. Son las 2 de la mañana. Él llegando a una casa extraña. En un auto donde ella estuvo. Se la huele, se la sabe, se la siente entera. La ciudad también extraña metiéndose en sus uñas. Por eso las manos, resistiéndose, se cierran en un puño impenetrable. Un auto muy chico en el que apenas cabe. Él y los cien latidos simultáneos de su garganta. Sabe que esta despierta. De repente imágenes. Esos ojos que lo comen, qu...